
Una serpiente amontonada de las miles de galaxias,
que se encienden iluminando las noches,
y se reflejaron en tus ojos,
tan amados,
era tan sólo un espejismo,
una luz inconclusa que iluminó tu rostro por un momento,
un parpadeo del Cosmos delirante.
Estacionada afuera estaba la vida,
armonía palpable de una simiente lejana,
que se desintegraba frente a tus ojos,
frente a mi vida,
me dejaba sin tu aliento y sonrisa.
por un día,
por un mes,
por muchos años,
toda una eternidad esperándote frente a las estrellas,
tratando de despertar a la serpiente dormida en su nido de oro.